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CAMBIOS FÍSICOS DURANTE EL ENTRENAMIENTO
El sistema nervioso recibe numerosas señales de diferentes órganos sensoriales del cuerpo (tanto de los ojos, nariz, labios, como la piel) y las envía por medio de los nervios periféricos a diferentes niveles de la médula espinal. Finalmente, desde allí van al cerebro que contiene centros nerviosos vitales para el control de la respiración, circulación y movimiento. Estas señales e informaciones son integradas y procesadas y salen del cerebro en forma de respuestas motoras adecuadas que se transmiten a través de madejas fibrosas, en una dirección retrograda, es decir en sentido inverso, para generar la acción de los músculos lisos (involuntarios) y esqueléticos (voluntarios) y además para generar las secreciones hormonales que son transportadas a través del torrente sanguíneo luego de sus síntesis y liberación de las glándulas endocrinas.
El aire que respiramos el cual contiene oxigeno (generado por las plantas mediante el proceso de fotosíntesis) ingresa al cuerpo por las fosas nasales a la temperatura fisiológica de (37ºc) los pelos de las fosas nasales filtran el aire, impidiendo que partículas extrañas ingresen al aparto respiratorio. El aire filtrado finalmente llegará a lo pulmones luego de atravesar sucesivamente la faringe, laringe, tráquea, bronquios y bronquiolos.
A los pulmones también llega la sangre proveniente del corazón que contiene dióxido de carbono, se combina este gas con el oxigeno inspirado y se convierte en sangre oxigenada que vuelve al corazón y desde donde es enviada a través de la arteria aorta y de numerosos vasos sanguíneos hacia todos los órganos del cuerpo.
El oxigeno es necesario para todas las reacciones químicas que ocurren dentro de nuestro organismo.
Los órganos responsables de los movimientos son los músculos, se pueden dividir como se mencionó inicialmente, voluntarios e involuntarios.
Los músculos voluntarios son aquellos que responden por decisión del individuo (por ejemplo, los músculos de las manos o las piernas entre otros).
Para realizar un trabajo muscular es necesario la energía (además del oxigeno), la energía se obtiene principalmente a partir de los azucares (hidratos de carbono) y de las grasas (lípidos) Por lo tanto una buena alimentación con una dieta balanceada es de suma importancia para la preparación de los deportistas.
El comienzo del ejercicio (contracción muscular) es la señal que llega al sistema nervioso para que dirija las reacciones que adecuen al organismo a su nueva condición. Ellas son a grandes rasgos las siguientes:
- Aumento de la frecuencia respiratoria (mayor número de inspiraciones y expiraciones por minuto).
- Aumento de la frecuencia cardiaca (mayor número de latidos del corazón por minuto, que implica aumento del pulso) lo cual permite un mayor volumen de sangre oxigenada que sale del corazón.
- Aumento del metabolismo muscular. Ello requiere un mayor gasto de los nutrientes de reserva del organismo, principalmente del azúcar glucosa, que conlleva a una mayor acumulación de productos entre ellos el ácido láctico.
- Aumento de sangre oxigenada a los músculos, el mayor aporte del oxigeno es utilizado para el aumento del metabolismo mencionado. Este aumento de flujo sanguíneo, esta favorecido y maximizado por la reducción del mismo a otros órganos tales como el hígado, los intestinos y los riñones.
En determinados casos, por ejemplo, una inadecuada preparación del cuerpo para el ejercicio o en ejercicios muy violentos o de corta duración (carreras colectivas, carreras de 100 metros), la cantidad de oxigeno que llega a los músculos para satisfacer la necesidad no es suficiente y esto se denomina trabajo anaeróbico (ausencia de oxigeno) a diferencia de los movimientos normales o trabajo aeróbico (presencia de oxigeno). El fenómeno que se produce se denomina deuda de oxigeno, la que luego habrá que saldar durante el tiempo de recuperación (ya terminado el ejercicio).
Es evidente que cada individuo tiene su propia aptitud para poder desarrollar algún tipo de ejercicio. Por lo expuesto se puede resumir que la capacidad de cada persona dependerá de lo siguiente:
1) La capacidad máxima de oxigeno que se puede absorber, transportar y utilizar por minuto lo cual representa la capacidad aeróbica.
2) La máxima deuda de oxigeno que el organismo puede tener de recuperación, que se puede definir como capacidad anaeróbica.
Independientemente de la actividad física que se realice y de las aptitudes de cada uno, el entrenamiento continuo, organizado y dirigido por profesionales y expertos idóneos, sumado a una alimentación correcta conducirá únicamente a un mejoramiento de las capacidades aeróbicas y anaeróbicas, lo cual se traduce en tres efectos principales:
1) Aumento de la fuerza y la potencia, al incrementarse el desarrollo muscular.
2) Aumento de la resistencia al esfuerzo debido a que se aumenta el tamaño del corazón y de la cantidad de sangre circulante. También aumenta la eficiencia de la utilización del oxigeno y de las reservas alcalinas que permitirá una mayor acumulación del ácido láctico en la sangre. Por lo tanto, la recuperación post-ejercicio será más rápida ya que la deuda de oxigeno será saldada antes.
3) Por otra parte, el entrenamiento en cualquier disciplina deportiva, es parte de la medicina preventiva, y en especial, actuara como una barrera de protección en muchas personas propensas al infarto de miocardio, ya que disminuirá los riesgos de una arterioesclerosis debido a los niveles elevados del colesterol.
Con este breve artículo no se pretende dar un tratado de anatomía o de la fisiología del deporte. Solamente se intenta señalar algunos aspectos básicos de los mecanismos que se desencadenan en nuestro cuerpo al realizar un ejercicio físico.

